Fue la segunda vez que vivía eso. Pero no se preocupó, ya nada le llamaba la atención. Mientras andaba con su destartalada bicicleta por los embarrados caminos de tierra, la vio. Ella, Con su pelo esplendoradamente brillante, largo y color cobre. Sus ojos, lo observaron, Eran plomizos y llenos de encanto.
Cuando la vio, Se dio cuenta cuál era su misión: Debía recuperar el tiempo perdido, aunque hubiese Engañado, abandonado y echado al olvido, ahora estaba en el pasado y todavía estaba a tiempo de no cometer errores tan idiotas e inmaduros.
Recién en ese momento se dio cuenta que su vida había dado un cambio radical, ya no era el típico abogado que era unas horas antes. Serio y aburrido. Era un chico de 12 años lleno de felicidad y dispuesto a morir por un simple amor. Simple, pero profundo.
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